Fercha Ortiz: No era la canción. Era el machismo

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Si no te gustó la adaptación de La Niña Futbolista, de Patita de Perro, que hizo Julieta Venegas, adelante, está perfecto. Me atrevo a decir que a casi nadie le gustó. Al final hay canciones buenas, malas y las olvidables. Para eso existe la crítica.

Pero cuando la conversación termina en burlas al físico de la cantante, en comentarios de que “para eso está el Mundial femenil” o en rabietas porque una niña aparece pateando un balón en una campaña mundialista de gobierno federal, queda clarísimo que el problema nunca fue la música.

Porque curiosamente muy pocas personas están discutiendo acordes, arreglos o producción. Están alegando que una mujer ocupe el micrófono y que una niña ocupe la cancha. Y es que a raíz de esta adaptación se han dedicado a demostrar, en tiempo real y por voluntad propia, el mensaje central de la canción: que todavía hay quienes creen que el futbol sigue siendo cosa de hombres.

Y tampoco se trata de compararla con Ricky Martin o con Shakira. Esa comparación ni siquiera tiene sentido. Esto no es el himno oficial del Mundial 2026, ni pretende serlo. Es una campaña basada en una canción infantil que habla sobre una niña que quiere jugar futbol. También han aparecido quienes aseguran que esto era un problema de hace 20 años. Pero basta leer los comentarios para comprobar que no es así. Ahí siguen muchos hombres reclamando “sus espacios”, sintiéndose amenazados porque las mujeres jueguen, canten, opinen o simplemente aparezcan en una campaña relacionada con el futbol.

Lo que pasa es que a muchas personas les molestó mucho más el mensaje que la melodía. Porque esto nunca se trató del cover, ni de la canción, ni de Julieta Venegas. Se trata de una visión retrógrada que sigue viendo la igualdad como una invasión.

Y quizá vale la pena decirlo justamente en el marco del Día de la Libertad de Expresión (que acaba de pasar, justamente). Porque la libertad de expresión protege el derecho de cualquiera a decir que una canción le parece mala. Pero también protege el derecho de señalar que ciertos comentarios no están criticando una canción sino exhibiendo prejuicios.

La libertad de expresión no desaparece el machismo; muchas veces lo pone en evidencia. Y en esta ocasión, miles de personas decidieron demostrar que el mensaje de La Niña Futbolista sigue siendo más vigente de lo que muchos quisieran admitir.

Y es que no era la canción. Era el machismo de siempre, pero ahora con internet en la palma de su mano.

**Fercha Ortiz es periodista y comunicadora gráfica. Ha colaborado en medios de comunicación locales y nacionales.

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