La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que actores del gobierno de Estados Unidos buscan influir en gobiernos y procesos electorales de otros países, particularmente en administraciones que defienden su soberanía, al tiempo que reconoció que la relación bilateral ha representado uno de los mayores desafíos de su administración.
Durante su conferencia matutina, la mandataria fue cuestionada sobre las declaraciones del director de la Administración para el Control de Drogas, Terry Cole, quien calificó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como un “socio de confianza y un buen amigo”.
La presidenta descartó que esos comentarios representen un respaldo político rumbo a la sucesión presidencial de 2030 y sostuvo que existe unidad dentro del gabinete federal.
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Claudia Sheinbaum defiende unidad ante presiones de Estados Unidos
“Ellos buscan de una u otra manera debilitar a los gobiernos”, señaló la presidenta, al considerar que una de las estrategias consiste en generar divisiones internas entre funcionarios de administraciones que mantienen posiciones independientes.
Sin embargo, aseguró que esa estrategia no ha tenido éxito en México debido a la coordinación entre las instituciones responsables de la seguridad nacional.
“Piensan que por hablar bien de uno y mal de otros van a generar división, pero fracasan en eso porque no lo logran”, afirmó.
La mandataria añadió que los procesos electorales que se desarrollarán en noviembre en territorio estadounidense también influyen en el discurso político relacionado con México.
La relación bilateral ha sido uno de los principales retos
Más adelante, Claudia Sheinbaum reconoció que la relación con Estados Unidos ha sido la parte más compleja de sus casi dos años al frente del gobierno federal.
“Ha sido compleja la relación con Estados Unidos. Hemos buscado una buena relación, pero ha habido momentos de dificultades”, expresó.
Entre esos episodios mencionó las políticas arancelarias y señalamientos realizados por autoridades estadounidenses contra funcionarios mexicanos por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Pese a las diferencias, sostuvo que ambos países han mantenido mecanismos de coordinación en materia de seguridad bajo el principio de respeto a la soberanía nacional. La presidenta afirmó que los resultados reportados en la reducción de homicidios no serían posibles sin la colaboración del gabinete de seguridad y la Fiscalía.
Así, la relación bilateral continúa siendo un eje central de la política exterior mexicana, marcada por la cooperación institucional y las diferencias sobre soberanía, seguridad y asuntos internos.



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