México no se encuentra en una situación de “bancarrota hídrica”, pero enfrenta un escenario preocupante por la sobreexplotación de sus reservas, ya que el 44 por ciento de los acuíferos del país presenta una disponibilidad media o negativa, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y organismos vinculados con la Unesco.
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM y del Centro Regional de Seguridad Hídrica, advirtió que en distintas regiones se extrae una cantidad superior a la capacidad natural de recarga.
“México no está en una bancarrota hídrica, pero también es cierto que sí enfrentamos una situación compleja”, señaló durante su participación en la Semana Mundial del Agua, celebrada recientemente en Estocolmo.
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México enfrenta sobreexplotación y presión sobre sus reservas de agua
De los 653 acuíferos registrados en el país, el 44 por ciento presenta disponibilidad media o negativa. Esto significa que, en numerosos casos, la extracción supera el volumen que puede recuperarse de manera natural.
Uno de los casos más relevantes es el Valle de México, donde se extrae prácticamente el doble del recurso que logra recargarse; la sostenibilidad de esta región podría verse comprometida si no se modifican los actuales patrones de aprovechamiento.
El problema también responde a una desigualdad territorial: el centro y norte concentran gran parte de la población y la actividad económica, pero cuentan con menor disponibilidad, mientras que el sur y sureste poseen mayores reservas.
Gestión del agua, principal reto para evitar una crisis mayor
Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, consideró que el principal desafío se encuentra en la administración eficiente del recurso.
“Sí hay agua”, afirmó, al señalar la necesidad de modernizar el sector agrícola y reducir las pérdidas en las redes urbanas. El campo concentra alrededor del 76 por ciento del consumo nacional, por lo que su eficiencia representa un factor estratégico.
Arriaga sostuvo que aún existe margen para revertir el deterioro, aunque las consecuencias afectan con mayor intensidad a las poblaciones con menos recursos, particularmente ante servicios discontinuos.
Sin una aceleración en las medidas de gestión y conservación, advirtió, la presión sobre las reservas podría derivar en impactos económicos, alimentarios y sociales.
El diagnóstico de los especialistas vuelve así a colocar la disponibilidad del recurso como uno de los principales desafíos ambientales y de desarrollo para el país.



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