Mónica Ruiz: Cuando el ‘buen ambiente laboral’ pretende sustituir tus derechos

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Mesa de ping pong.

Café y galletas gratis.

Pizza los viernes.

Frases motivacionales en las paredes.

“Somos una familia”.

Cada día es más frecuente encontrar centros de trabajo que buscan construir una imagen flexible y emocionalmente cercana. Y si bien es cierto que es importante un ambiente laboral sano, ¿Qué pasa cuando el buen ambiente laboral empieza a sustituir derechos básicos?

Porque no, una oficina con estas comodidades y esta familiaridad no compensa jornadas excesivas. Y un jefe “buena onda” no elimina la obligación de respetar la ley.

El problema no es el ambiente… es la simulación. A través de un discurso de bienestar que es utilizado para disfrazar conductas abusivas por parte del patrón. Como horas extras que se justifican con frases como “ponerse la camiseta”, la disponibilidad 24/7 simula “compromiso”, y una sobrecarga laboral que se convierte en “pasión por el proyecto”.

Antes, la explotación laboral era más evidente: órdenes rígidas, control autoritario, amenazas directas.

Ahora la presión dentro de estos centros de trabajo se oculta tras sonrisas, dinámicas de integración y palabras motivacionales. Imponiendo esta presión desde la culpa, dado que, si la empresa “te trata bien”, entonces deberías dar más de ti…

La Ley Federal del Trabajo no establece derechos opcionales ni condicionados al ambiente laboral. Situaciones y prestaciones como la jornada, el descanso, las vacaciones y la dignidad en el trabajo no dependen de qué tan agradable o que tantas amenidades otorga un centro de trabajo.

Además, la NOM-035-STPS-2018 reconoce que los centros de trabajo bajo algunas circunstancias pueden contribuir a la proliferación de ambientes tóxicos, los cuales pueden generar afectaciones emocionales y psicosociales sobre todo existiendo dinámicas de presión constante o cargas excesivas.

El bienestar laboral no se mide por las actividades recreativas de una empresa, sino por el respeto real a las personas trabajadoras y a sus derechos laborales.

Frente a estas conductas, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET), es una instancia que brinda apoyo y asesoría de manera gratuita a los trabajadores, pudiendo apoyar en la solicitud de inspecciones de la Secretaría del Trabajo o incluso promover acciones legales cuando exista vulneración a derechos laborales o afectaciones a la salud física y emocional.

Normalizar abusos bajo discursos de “familia laboral” o “amor por la empresa” es éticamente cuestionable, y también constituye una violación a los derechos laborales y humanos de las personas trabajadoras.

**Mónica Ruíz Colin, abogada, especializada en materia laboral, litigante y docente

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