México retrocedió en el Índice de Libertad Económica 2026 de la Heritage Foundation: 59.8 puntos y puesto 92, saliendo de la franja “Moderadamente libre”
México retrocedió en el Índice de Libertad Económica 2026 de la Heritage Foundation: 59.8 puntos y puesto 92, saliendo de la franja “Moderadamente libre” hacia “Mayormente no libre”. No es un hecho aislado: resume una tendencia de deterioro institucional que coincide con un crecimiento débil (PIB 2025: 0.7–0.8%) y menor atracción de inversión.
¿Cuáles son loas causas principales, según este índice?:
- Estado de derecho debilitado: protección insuficiente de la propiedad, lentitud judicial y baja integridad pública.
- Corrupción persistente que eleva costos y riesgos.
- Inseguridad y violencia que desalientan inversión y aumentan costos logísticos.
- Burocracia y regulación compleja; informalidad cercana al 60% que reduce productividad.
- Reformas parciales que no cambian la dinámica estructural.
Chile, Uruguay y Costa Rica mantienen puntajes significativamente superiores, ofreciendo entornos más predecibles. Perú y Paraguay también están por encima. Argentina mostró que reformas fiscales y regulatorias pueden generar mejoras rápidas: su avance en 2026 recuerda que la reversión es posible con decisión política.
La calificación “Mayormente no libre” implica menor certeza para inversionistas, menos flujo de capital y tecnología, crecimiento más lento y mayor pobreza relativa. En México esto se traduce en menos empleo formal de calidad, estancamiento de la productividad y mayor vulnerabilidad a choques externos.
Ante esta situación las recomendaciones prioritarias son:
- Fortalecer el estado de derecho, la independencia judicial y la autonomía del Banco de México; digitalizar y transparentar trámites.
- Combatir la corrupción con contratación pública transparente y sanciones efectivas.
- Mejorar seguridad con políticas integrales que reduzcan riesgos empresariales.
- Simplificar regulación y promover la formalización mediante incentivos y acceso a financiamiento.
- Fomentar reformas pro‑competencia y marcos estables para atraer inversión de valor agregado.
Adoptar y consolidar estas medidas requiere reinvindicar principios de libertad económica: el respeto a la propiedad, reglas previsibles y mercados abiertos. Como advirtió Friedrich Hayek, la prosperidad nace de instituciones que limitan la discrecionalidad y permiten el orden espontáneo del mercado; en la región, economistas como Alberto Benegas Lynch (hijo) han subrayado que la libertad económica es condición para la innovación y el bienestar sostenido.
El retroceso en el ranking es una alerta: sin reformas institucionales y regulatorias claras y sostenidas, México seguirá perdiendo competitividad y oportunidades de bien común. Las medidas apuntadas son practicables y necesarias para recuperar confianza, inversión y crecimiento sostenido; recuperar la senda exige, además, un compromiso renovado con los principios que hacen posible una economía libre y próspera.



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