Isaac Jiménez: El carry se acabó y el tipo de cambio lo cobró

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El error técnico fue tratar el tipo de cambio como una variable a estabilizar en lugar de dejar que el precio reflejara de inmediato la nueva relación de tasas que los inversionistas habían anticipado

El peso pasó de cerca de 16.90 a más de 18.30 por dólar en pocas semanas. El ajuste refleja un dólar más fuerte, bonos del Tesoro por encima de 5 % y la decisión de Banxico de mantener la tasa en 6.50 % mientras la Fed la subía, reduciendo el diferencial a unos 250 puntos base y restando atractivo al carry trade. Como señaló Mises, los precios relativos —incluido el tipo de cambio— registran cambios en las valoraciones; intentar anularlos con nueva liquidez solo desplaza el desequilibrio.

El carry trade funcionó mientras el premio en pesos compensaba el riesgo. Con la economía estadounidense percibida como sólida, ese margen se estrechó a un mínimo no visto desde 2015. Banxico argumentó que el crecimiento débil no justificaba copiar a la Fed. El mercado revaluó el peso de inmediato: cerca del 6 % solo en septiembre y un máximo intradía por encima de 18.40.

Banxico podría vender dólares de sus reservas (alrededor de 257 mil millones) para moderar el movimiento. Inyectar pesos no corrige el cambio en las tasas relativas. Como advirtió Hayek, expandir el medio de pago altera la estructura de precios sin que el banco disponga del conocimiento para restituir el equilibrio previo. Por eso no se recomienda la emisión: el tipo de cambio está ajustando el nuevo diferencial. La deuda externa bruta ronda los 663 mil millones de dólares y la externa neta del Gobierno Federal superaba los 157 mil millones a junio. Al subir el dólar de 16.90 a 18, cada dólar de pasivo exige más pesos. HR Ratings estima que el movimiento suma cerca de un punto del PIB a la deuda pública (de alrededor de 54 % a 55 %). El stock en dólares no cambia, pero el servicio en pesos sí crece.

Los importados, viajes y deudas en dólares se encarecen; las remesas rinden más. El crédito no se abarata mientras la tasa se mantenga. Exportadores y receptores de remesas ganan en términos relativos; quienes consumen bienes comerciables pierden poder de compra. Las reservas son elevadas y la mayor parte de la deuda pública está en pesos.

Banxico mantuvo la tasa pese a que el mercado ya descontaba el estrechamiento del diferencial y la salida de posiciones de carry. El error técnico fue tratar el tipo de cambio como una variable a estabilizar en lugar de dejar que el precio reflejara de inmediato la nueva relación de tasas que los inversionistas habían anticipado. De no cambiar la tendencia del tipo de cambio y encontrar una tendencia correctiva a la baja, se debería esperar que en la siguiente sesión ordinaria del Banco Central del 5 de noviembre se haga el ajuste pertinente a la tasa de interés.

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