Cada año el gobierno genera un “agujero” de 11,387 pesos por mexicano que se cubre con más deuda
Imagina que tu familia gasta más de lo que gana todos los meses y cubre la diferencia con tarjeta de crédito. Al principio parece manejable, pero la deuda crece, los intereses se comen más del presupuesto y cada vez queda menos dinero para lo importante. Eso es exactamente lo que ocurre con las finanzas públicas de México.
El déficit presupuestal es la diferencia entre lo que el gobierno ingresa y lo que gasta. Cuando hay déficit, se cubre pidiendo prestado, y ese préstamo se acumula como deuda pública total (interna más externa). Son dos caras de la misma moneda: el déficit de hoy es la deuda de mañana, y esa deuda genera más intereses que agrandan el déficit del año siguiente.
Para entenderlo de verdad, veamos lo que significa por persona y en pesos de poder adquisitivo de finales de 2025 (quitando el efecto de la inflación): En 2015 cada mexicano cargaba en sus hombros 109,297 pesos de deuda pública. Hoy, a finales de 2025, carga 139,258 pesos. Eso son 30,000 pesos más por habitante en términos reales.
Y cada año el gobierno genera un “agujero” de 11,387 pesos por mexicano que se cubre con más deuda. La correlación es directa y casi mecánica: cuando el déficit es bajo, la deuda se estabiliza; cuando el déficit se dispara (como desde 2020), la deuda sube sostenidamente. De 2015 a 2025 la deuda total pasó del 45 % al 52.6 % del PIB. Todavía es manejable, pero ya es el nivel más alto en décadas y los intereses ya representan más del 3.7 % del PIB.
La advertencia temprana: si esta tendencia continúa sin una corrección profunda, el equilibrio fiscal se puede romper.
¿Por qué?
- Queda menos dinero real para inversión productiva, salud o infraestructura.
- Los inversionistas (nacionales y extranjeros) pueden empezar a exigir tasas de interés más altas o simplemente prestarnos menos.
- En el peor escenario (choque externo, depreciación fuerte o pérdida de confianza), entramos en una espiral donde se necesita más deuda solo para pagar la deuda anterior.
- Los intereses de la deuda se comen cada vez más presupuesto.
Al final, estaremos financiando gasto público permanente con deuda, algo que no es sostenible a largo plazo. Esta no es solo una cuenta del gobierno. Es la cuenta de todos los mexicanos. Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo con disciplina fiscal real, pero hay que hacerlo antes de que la cuenta se vuelva inmanejable y esto genere presión sobre otras variables macroeconómicas que enciendan más alarmas.



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