El Fondo Monetario Internacional (FMI )advirtió que la guerra en Oriente Próximo tendrá efectos prolongados en la economía mundial, con una desaceleración del crecimiento incluso en los escenarios más optimistas.
Durante la apertura de su próxima asamblea, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, subrayó que los daños a la infraestructura energética, las interrupciones en el suministro y la pérdida de confianza marcarán el desempeño económico global en los próximos años.
Se señaló que el conflicto ha generado una perturbación significativa en las cadenas de suministro, especialmente tras el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Como resultado, los precios energéticos han mostrado presiones al alza, lo que podría traducirse en riesgos inflacionarios para diversas economías.
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Riesgos energéticos y respuesta ante la guerra
La directora del Fondo Monetario Internacional insistió en que los países deben evitar respuestas unilaterales frente a la crisis energética derivada de la guerra, ya que estas podrían agravar la situación:
“Sería como echar gasolina al fuego”, advirtió, al tiempo que recomendó prudencia en la implementación de políticas fiscales y monetarias.
De acuerdo con estimaciones del organismo, la demanda de apoyo financiero podría incrementarse entre 20 mil y 50 mil millones de dólares en el corto plazo, particularmente en economías vulnerables dependientes de la importación de petróleo.
Asimismo, se destacó que la recuperación de instalaciones energéticas clave podría tardar entre tres y cinco años, prolongando los efectos del conflicto.
En este contexto, el Fondo Monetario Internacional concluyó que, aun si se mantiene un alto el fuego, las secuelas de la guerra impedirán un retorno inmediato a las condiciones previas, consolidando un entorno económico global más incierto.



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