Alejandro Pérez: Menos privilegios, más democracia: una reforma electoral más eficiente con el Plan B

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El objetivo es claro: disminuir el gasto en la burocracia para redirigirlo a obras de infraestructura que impacten directamente en municipios y estados

En un contexto donde la ciudadanía exige mayor responsabilidad en el uso de los recursos públicos, la propuesta de reforma electoral, mejor conocida como el Plan B, propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, coloca en el centro la reducción de privilegios y la eficiencia institucional. El objetivo es claro: disminuir el gasto en la burocracia para redirigirlo a obras de infraestructura que impacten directamente en municipios y estados, fortaleciendo el desarrollo local y seguir con la política de bienestar de la Cuarta Transformación en Querétaro.

Uno de los ejes principales es la reconfiguración del aparato público. A nivel municipal, se plantea reducir el número de regidurías —estableciendo un mínimo de siete y un máximo de quince— y limitar a una sola sindicatura por municipio. En los congresos locales, se propone fijar un tope presupuestal del 0.70% del gasto total de cada entidad, mientras que en el Senado se proyecta una reducción progresiva de hasta el 15% de su presupuesto. A ello se suman topes salariales: ningún alto funcionario electoral podrá percibir ingresos superiores a la titular del Ejecutivo federal, eliminando además bonos y seguros excesivos, como sucede en el estado de Querétaro donde los magistrados ganan más que la presidenta del país.

Finalmente, subrayamos la importancia que en morena siempre se dará mayor poder al pueblo permitiendo evaluar y tener voz en la toma de decisiones mediante instrumentos como la revocación de mandato. Sin embargo, el señalamiento de nuestra presidenta Sheinbaum sobre la negativa de algunos sectores a aprobar que la revocación de mandato coincidiera con las elecciones intermedias. Si ya existe este mecanismo de participación ciudadana, lo congruente es seguir apoyándolo, crecerlo y darle más poder a la sociedad en la toma de decisiones. Negarse a que el pueblo pueda evaluar a sus gobernantes en un momento clave sólo revela miedo a una ciudadanía cada vez más consciente y participativa. Recordemos siempre que una máxima de morena es gobernar obedeciendo al pueblo.

En síntesis, lo que deja este episodio es una lección clara: cada paso para recortar privilegios, fortalecer la austeridad y ampliar la participación del pueblo, siempre será un paso correcto para México. Y aunque no se haya conseguido todo, lo aprobado confirma que la transformación sigue avanzando.

*Alejandro Pérez Ibarra, secretario general de Morena Querétaro

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