El colapso de Ueno Bank en Paraguay, intervenido en estos úlitmos días, ilustra riesgos recurrentes en la región
Ni tan “Ueno” el sistema bancario si no tomamos nuestras precauciones. El colapso de Ueno Bank en Paraguay, intervenido en estos úlitmos días, ilustra riesgos recurrentes en la región: crecimiento acelerado, absorción de carteras con alta morosidad y concentración de crédito en empresas vinculadas, lo que terminó derrumbando su solvencia y afectando a millones de clientes y recursos públicos. Esto sin ahondar más en la crisis política que ello derivó y sus vicios de origen que reflejan claros conflictos de intereses.
México cuenta hoy con una banca mejor capitalizada y supervisada, pero no está de más recordar el antecedente del FOBAPROA en los noventa. Más cercano aún, en 2025 las autoridades mexicanas intervinieron temporalmente a CIBanco, Intercam y Vector tras las designaciones del Tesoro estadounidense por presunto lavado de dinero, lo que derivó en la venta o desmantelamiento de sus operaciones. Los problemas de concentración de riesgos, crédito a relacionados o fallas de control pueden reaparecer si la vigilancia se relaja, especialmente en entidades de rápido crecimiento digital.
Friedrich Hayek advirtió que ningún regulador puede procesar toda la información dispersa del mercado. Las reglas de capital y de límites de exposición ayudan, pero no sustituyen la disciplina de los depositantes. Cuando existen garantías y expectativas de rescate, esa disciplina se debilita y los riesgos pueden acumularse más tiempo.
Recomendaciones para usuarios
- Diversifique depósitos entre varios bancos y no supere el límite cubierto por el seguro (en México, 400.000 UDIS vía IPAB, unos 3,5 millones de pesos).
- Revise el Índice de Capitalización (ICAP), la morosidad y las reservas de la entidad. Un crecimiento muy rápido o alta concentración de crédito en grupos económicos merece mayor atención.
- Exija diversificación de fondos públicos o de pensiones. Los depositantes institucionales tienen poder de negociación; los individuales dependen de que esos recursos no queden atrapados en un proceso de resolución.
La regulación y las garantías son herramientas imperfectas. La mejor protección adicional sigue siendo la diversificación consciente y una supervisión que no postergue el reconocimiento de riesgos. Cuando los incentivos de banqueros, reguladores y ahorradores se desalinean, los costos terminan pagándolos, en mayor o menor medida, los depositantes y los contribuyentes.



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