El Wrapped especial por los 20 años de Spotify se ha encargado de traernos a la memoria algo que probablemente no podríamos haber recordado. Mi primer día en la plataforma fue el 18 de mayo del año 2013 y mi primera canción escuchada fue “Get Lucky” de Daft Punk, Pharrell Williams y Nile Rodgers. Qué extraño se siente que ahora una aplicación pueda resumirte más de una década de tu vida en una playlist y un par de datos que ni tú recordabas.
Lo más curioso es que yo ni siquiera quería tener Spotify. Me negué durante muchísimo tiempo porque sentía que estaba traicionando algo. Yo tenía un iPod Classic lleno de miles y miles de canciones descargadas con muuuucha paciencia, orgullo y, probablemente, varios delitos federales menores. Había pasado años construyendo una biblioteca musical que no dependía del todo de internet, suscripciones ni recomendaciones automáticas. Mi música existía porque yo la había investigado, hallado y descargado.
Y buscar música antes era casi un acto romántico.
Abrías Ares sabiendo que podías terminar con trescientos virus en la computadora familiar, pero también con una joya inesperada descargada por error. Querías bajar una canción de Colchón y terminabas descubriendo una banda rarísima de otro estado o país grabada con un micrófono saturado en 2007. Había algo mágico en perderse así.
La música no llegaba a ti. Tú ibas por ella. Todo se sentía muchísimo más desordenado, pero también más propio.
Ya ni hablemos de los CD’s o cassettes que nos tocaron cuando éramos pequeños…
Y sí, ya sé que hablar de esto es un cliché generacional. Que cada cierto tiempo alguien escribe un texto diciendo que antes todo era más auténtico y que el internet “ya no se siente igual”. Pero quizá lo repetimos tanto porque, en el fondo, sí extrañamos un poco la dificultad de las cosas.
Spotify hizo que escuchar música fuera más fácil que nunca. Absolutamente todo existe a un clic de distancia. Ya no descargamos discos completos; brincamos playlists. Ya no esperamos horas para bajar una canción; nos desesperamos si tarda más de cinco segundos en cargar. Consumimos música como consumimos todo: rápido, infinito y medio desechable.
Y aun así, qué curioso: entre millones de canciones disponibles, Spotify decidió recordarnos justamente la primera, como si en algún rincón del algoritmo todavía sobreviviera algo parecido a la memoria…
O a la nostalgia.
*Fercha Ortiz es periodista y comunicadora gráfica. Ha colaborado en medios de comunicación locales y nacionales.



Leave a Comment