Una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán marcó un punto de inflexión en la tensión regional, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, murió durante los ataques.
En un mensaje difundido en redes sociales, Trump aseguró que Jamenei “no pudo evitar nuestros sistemas de inteligencia y rastreo altamente sofisticados”, y sostuvo que la operación fue coordinada estrechamente con Israel.
La declaración fue realizada horas después de que se reportaran explosiones en diversas ciudades iraníes, incluida la capital.
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EE.UU. e Israel intensifican presión sobre Irán por programa nuclear
La ofensiva se produjo tras semanas de advertencias de Washington, que exigía avances concretos en torno al programa nuclear iraní. Conversaciones mediadas entre funcionarios estadounidenses e iraníes concluyeron sin resultados, lo que fue interpretado como un punto de quiebre diplomático.
Según autoridades israelíes, entre los objetivos se encontraban altos mandos de seguridad. Se informó que varios funcionarios habrían fallecido, incluido el jefe de la Guardia Revolucionaria y el ministro de Defensa.
Estos datos no han sido verificados de manera independiente.
Ataques de represalia fueron lanzados posteriormente contra posiciones vinculadas a Israel y a intereses estadounidenses en Medio Oriente; la escalada fue observada con preocupación por gobiernos europeos y asiáticos, que llamaron a la moderación.
Impacto regional y posibles escenarios
Es la segunda ocasión en menos de un año en que EE.UU. realiza ataques directos en territorio iraní. En junio pasado, instalaciones nucleares fueron bombardeadas en un operativo de menor alcance; esta vez, la magnitud fue descrita por funcionarios estadounidenses como “significativamente mayor”.
Analistas advierten que un eventual vacío de poder en Irán podría generar disputas internas y reconfigurar alianzas regionales. Israel ha considerado históricamente al gobierno iraní como una amenaza estratégica, mientras que Teherán ha mantenido una política de confrontación indirecta a través de actores aliados.
Aunque la muerte del líder supremo no ha sido confirmada por fuentes oficiales iraníes, el anuncio de EE.UU. e Israel reconfigura el panorama geopolítico.



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