Reportero de Tribuna de Querétaro, de la UAQ, denuncia abuso de autoridad tras documentar actuación policial

Reportero de Tribuna de Querétaro, de la UAQ, denuncia abuso de autoridad tras documentar actuación policial

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Un reportero estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y colaborador del semanario Tribuna de Querétaro denunció ante la Fiscalía General del Estado haber sido detenido, intimidado y presionado por elementos de la Policía Estatal, luego de documentar lo que consideró un uso excesivo de la fuerza durante una detención.

El caso ha generado pronunciamientos universitarios y reactivado el debate sobre la libertad de expresión y el ejercicio periodístico; además de los alcances y aptitudes del personal de la fuerza de seguridad ciudadana.

Reportero de la UAQ y Tribuna de Querétaro acude a la Fiscalía

El reportero Kaleb Marín, alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ e integrante de Tribuna de Querétaro, informó que los hechos ocurrieron el 15 de enero, cerca del complejo de seguridad conocido como “Rhino”; al observar una detención con presunta violencia, decidió grabar desde la vía pública.

“Vi sangre y no dudé en sacar mi celular para documentar lo que pasaba, tomando video a una distancia de aproximadamente cincuenta metros. Vi a Carlos, un hombre de edad adulta, siendo sometido por dos policías: uno encima de él y otro que lo observaba de pie. ‘¡Mamá, mamá, me quieren detener, mamá!’, alertaba a los vecinos con la voz desgarrada. Los oficiales le respondían con golpes bajos en la espalda y con patadas en las costillas. Observé que intentaba pararse, correr hacia su casa, pues aún no estaba esposado. La sangre que me había alertado provenía de su boca y de sus rodillas. Otro grito dirigió mi mirada y mi cámara hacia la patrulla. ‘No estábamos haciendo nada, yo iba a trabajar, esto es injusto’. Un hombre, también de mediana edad, fue esposado e ingresado a los asientos traseros de la patrulla”, relató el estudiante a la Revista Proceso.

Posteriormente, fue interceptado por policías estatales, quienes —según su testimonio— lo detuvieron, lo amenazaron y lo obligaron a borrar el material.

Incluso el propio Marín acusa que terminó siendo detenido, intimidado y presionado para borrar el material y amenazado por los agentes estatales:

“’¿Quién eres, cabrón? Borra los videos que tomaste’, reclamó el segundo policía, aquel que tenía el rostro descubierto, identificado después como el segundo por las jerarquías que observé más tarde. ‘Soy reportero’, dije, temeroso de dar mi nombre y de que cobraran represalias. Quiso arrebatarme el celular. ‘Dame eso, ¿quién eres, cabrón?’, insistió. ‘No soy nadie, ya, está bien, mejor me voy’, dije al momento en que me acomodaba en la bicicleta. ‘¿A dónde crees que vas…?’ Un brazo comenzó a ahorcarme por detrás. El segundo oficial intentaba arrebatarme el teléfono, a lo que respondí apretándolo con todas las fuerzas que tenía. El primer oficial, al mando de la unidad, con el rostro cubierto con un ‘buff’, me tomó del otro brazo. Me colocaron una esposa en la muñeca izquierda. ‘No, está bien, no me voy, con calma’, respondí, asfixiado. ‘Pues ahora te chingas, ya te cargó la verga, hazte responsable de las mamadas que hiciste’. Me tiraron de la bicicleta y me subieron a la batea de la patrulla, donde ya estaban Carlos y Octavio”, continuó.

“‘Tienes de dos y quiero que me escuches bien. O me borras ahorita los videos que tomaste, pero todos, inclusive si los mandaste a otra parte; y, con suerte, te llevamos a un juzgado y allá nada más te dan una llamada de atención… O ahorita te sembramos una razón para que vayas a parar directito a Fiscalía y te chinguen más que a esos dos. Si se te ocurre publicarlo, ya tenemos tus datos, ya sabemos dónde vives, entonces tú eliges’. ‘¿Hay posibilidad de que me pueda ir después de borrar los videos? Tengo escuela’, pregunté. ‘No. A la escuela ya no llegaste, wey. Vas, bórralos’. Abrí mi galería y los borré. ‘También la papelera, no te hagas pendejo’. Lo hice. ‘Que sea la última vez que andas haciendo mamadas así; si no, de verdad, ya te tenemos bien ubicado y en cualquier momento te va a cargar la chingada. Ponte verga’”.

La denuncia fue iniciada en la Unidad Especializada en Investigación y Persecución de Delitos cometidos por Servidores Públicos, aunque la carpeta de investigación (CI/QRO/3178/2026) posteriormente fue turnada a la Fiscalía Anticorrupción.

Se indicó que medidas de protección le fueron otorgadas al reportero como parte del procedimiento; y la carpeta de investigación quedó abierta para determinar si hubo abuso de autoridad e intimidación, conductas que deben ser investigadas de oficio cuando se trata de servidores públicos.

Pronunciamiento de la UAQ y respaldo a Tribuna de Querétaro

El caso fue abordado por el Consejo Universitario, máxima autoridad de la UAQ, que respaldó un pronunciamiento institucional en defensa del estudiante y reportero de Tribuna de Querétaro.

En el documento se calificó el hecho como un atentado contra la libertad de expresión y un precedente preocupante para la labor informativa y académica.

Desde la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se subrayó que Tribuna de Querétaro funciona como un periódico escuela, donde los estudiantes se forman en prácticas periodísticas.

En ese sentido, se advirtió que la intimidación hacia un reportero en formación tiene un impacto directo en el derecho a la información y en la construcción de ciudadanía crítica, principios centrales en la UAQ.

Seguimiento institucional

Por su parte la Defensoría de los Derechos Humanos del estado confirmó que una queja fue presentada y que acompañamiento psicológico y jurídico fue ofrecido; además, se informó que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas fue notificado, mientras que Tribuna de Querétaro dio seguimiento público al caso.

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