El Instituto Mexicano Para La Competitividad (IMCO) presentó el Índice de Competitividad Regional 2026, un diagnóstico que confirma que la informalidad laboral y la inseguridad siguen siendo los principales frenos para la competitividad y la atracción de inversión en las regiones del país.
El estudio parte de la premisa de que la competitividad no se construye de manera aislada por entidad, sino a partir de dinámicas regionales interconectadas.
De acuerdo con el IMCO, el índice incorpora 40 variables agrupadas en cuatro subíndices relacionados con la atracción y retención de inversión y talento.
Bajo el concepto de “efecto de vecindad”, se señala que los avances o retrocesos de una entidad inciden directamente en la competitividad de sus regiones colindantes; en este contexto, la informalidad se identifica como un factor estructural que limita el desarrollo regional.
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IMCO: la informalidad como obstáculo estructural
El análisis del IMCO subraya que la alta informalidad laboral reduce la capacidad de las regiones para atraer talento calificado y consolidar cadenas productivas.
Se advierte que la informalidad también restringe la productividad, debilita la recaudación fiscal y limita la inversión en infraestructura, elementos clave para la competitividad sostenida.
Además, se indicó que la disminución de la inversión extranjera directa y la inseguridad han sido factores que erosionan la competitividad regional.
En varios territorios, estas condiciones han sido agravadas por mercados laborales fragmentados, donde la informalidad predomina sobre el empleo formal.
Competitividad regional: contrastes y retos identificados
Los resultados del IMCO posicionan a la región Noreste como la más competitiva, al liderar tres pilares de competitividad regional; en contraste, las regiones Istmo y Maya continúan rezagadas debido a debilidades en infraestructura, seguridad y mercado laboral, donde la informalidad persiste como un desafío central.
El estudio también muestra contrastes en el Bajío y el Centro del país, donde avances en innovación y atracción de talento no siempre se traducen en mayor competitividad, precisamente por la persistencia de la informalidad y limitaciones estructurales.
El IMCO concluye que fortalecer la cooperación regional y reducir la informalidad será determinante para mejorar la competitividad y la atracción de inversión en el contexto económico actual.



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