Las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos volvieron a tensarse luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, instara públicamente a La Habana a alcanzar “un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
Las declaraciones, difundidas a través de la red Truth Social y replicadas por la Casa Blanca, fueron acompañadas por advertencias sobre el fin del flujo de petróleo y recursos financieros hacia la isla, en un contexto de alta fragilidad económica y energética.
De acuerdo con el mensaje, Donald Trump aseguró que Cuba había dependido durante años del petróleo y del apoyo financiero de Venezuela, a cambio de servicios de seguridad al gobierno de Caracas; esa relación, según Washington, habría llegado a su fin.
Fue señalado que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, una afirmación que fue interpretada por analistas como un endurecimiento del discurso previo a eventuales decisiones de política exterior.
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Donald Trump presiona a Cuba con el factor energético
El planteamiento de Donald Trump se produce en un momento crítico para Cuba, que desde mediados de 2024 enfrenta una profunda crisis energética; el sistema eléctrico, afectado por averías recurrentes en centrales obsoletas, ha sido sostenido parcialmente con importaciones de crudo.
Estudios independientes estiman que Cuba requiere alrededor de 110 mil barriles diarios para cubrir sus necesidades básicas, de los cuales solo unos 40 mil se producen localmente.
El resto del suministro ha sido cubierto principalmente por Venezuela, además de envíos desde México y, en menor proporción, Rusia. Parte de la infraestructura energética cubana ha sido mantenida con dificultades, y la escasez de divisas ha limitado la capacidad de compra en mercados internacionales.
Cuba responde defiende su soberanía
La respuesta desde Cuba no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que la isla es “una nación libre, independiente y soberana”, subrayando que nadie puede dictar sus decisiones.
Desde el gobierno cubano se insistió en que Cuba está preparada para defender su soberanía frente a cualquier intento de coerción externa promovido por Donald Trump.
El canciller Bruno Rodríguez sostuvo que Cuba tiene el derecho de importar combustible de los mercados dispuestos a exportarlo, sin interferencias de Estados Unidos; fue acusado el gobierno de Donald Trump de recurrir al chantaje y a medidas coercitivas unilaterales.



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