Nigeria confirmó oficialmente que colaboró con Estados Unidos en ataques aéreos contra posiciones del Estado Islámico en su territorio, luego de que Donald Trump anunciara públicamente la ofensiva como respuesta a una supuesta masacre de cristianos.
La participación de Nigeria fue reconocida por autoridades militares y diplomáticas, que detallaron una coordinación previa con la administración de Donald Trump, enmarcada en acuerdos bilaterales de seguridad.
De acuerdo con las Fuerzas Armadas, la operación fue ejecutada tras un proceso de planeación conjunta, en el que inteligencia proporcionada por Nigeria fue utilizada para identificar objetivos estratégicos.
Los ataques, según se informó, fueron diseñados para reducir la capacidad operativa del grupo extremista y minimizar daños colaterales, aspecto que ha sido subrayado por voceros oficiales de Nigeria.
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Cooperación en seguridad regional
El ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Yusuf Tuggar, confirmó que sostuvo conversaciones con funcionarios estadounidenses antes de la ofensiva ordenada por Donald Trump.
En dichas llamadas, se explicó que la aprobación presidencial nigeriana fue solicitada y otorgada conforme a los protocolos de soberanía.
Desde Washington, Donald Trump afirmó que el ataque fue “poderoso y mortal”, mensaje que fue difundido a través de sus canales oficiales.
Estas declaraciones se produjeron después de que Nigeria rechazara previamente acusaciones de persecución religiosa generalizada, al considerarlas imprecisas respecto a la realidad local.
Impacto estratégico de Donald Trump
El Pentágono informó que misiles de largo alcance fueron empleados desde una embarcación estadounidense, lo que refuerza la dimensión internacional del operativo en Nigeria.



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