El presidente chino, Xi Jinping, enfrenta uno de los movimientos más profundos dentro del aparato militar de China en décadas, luego de que altos mandos del Ejército Popular de Liberación fueran colocados bajo investigación por presuntas violaciones graves a la disciplina y a la lealtad política.
La ofensiva ha sido presentada oficialmente como parte de la campaña anticorrupción impulsada por Xi Jinping, aunque su alcance ha generado lecturas más amplias sobre el control del poder en China.
La reestructuración afecta directamente a la Comisión Militar Central, órgano que concentra el mando supremo de las fuerzas armadas en China y que es presidido por Xi Jinping.
Analistas señalan que el proceso contra el General Zhang Youxia ha sido utilizado para reforzar el principio del “liderazgo absoluto del Partido” sobre el ejército, una línea central del actual gobierno; ante las previsiones de intenciones de poder ejecutar un golpe de estado.
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Xi Jinping y China ante una purga sin precedentes
Las investigaciones alcanzan a figuras históricas del estamento castrense, incluyendo generales con experiencia de combate y un papel clave en la modernización militar de China; quienes supuestamente habrían filtrado parte del proyecto nuclear chino a los Estados Unidos.
De acuerdo con comunicados oficiales, se habrían cometido actos que “socavaron seriamente” la autoridad de Xi Jinping, una formulación poco habitual en el lenguaje institucional chino.
Ha sido señalado que parte de la cúpula militar fue desmantelada casi en su totalidad, quedando el mando concentrado en perfiles considerados plenamente leales a Xi Jinping; esta situación no se observaba en China desde las purgas de los años setenta, durante la era de Mao Zedong.
Impacto en la estabilidad militar de China
Corresponsales internacionales advierten que, a corto plazo, la capacidad operativa del Ejército Popular de Liberación de China podría verse afectada; según el informe divulgado por The Wall Street Journal.
Ha sido reconocido en informes del Pentágono que estas investigaciones generan disrupciones internas, aunque también podrían derivar en una estructura más cohesionada si se erradican prácticas sistémicas de corrupción.
En paralelo, el proceso es observado con atención por los mercados y por gobiernos extranjeros, dado que China destina más de 220 mil millones de dólares anuales a defensa.


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