El director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Santiago Nieto Castillo, advirtió que el descrédito y la burla hacia las mujeres periodistas constituyen una forma de violencia de género que impacta directamente en la libertad de expresión; a través de un posicionamiento público, el funcionario subrayó que estas prácticas reflejan un problema estructural en el ejercicio periodístico en México.
“El descrédito y burla sobre la importante e invaluable labor y presencia de las mujeres periodistas no solo atenta contra la libertad de expresión, también constituye sin duda, violencia de género”, expresó.
Su declaración se dio en un contexto reciente de polémica por comentarios emitidos en un espacio digital, por el director del Diario de Querétaro, Mario León Leyva en un podcast junto a los comunicadores Aurelio Peña Tavera y Adán Olvera Ramírez, donde se cuestionó la participación de comunicadoras en actividades oficiales.
En ese programa de entrevistas llamado Blanco y Negro, León Leyva se refirió a un post donde la comunicadora Isabel Posadas Méndez compartió una foto y señalaba la falta de visibilzación de las fuerzas armadas representada en el estado, al no convocar a mujeres periodista y comunicadoras a una reunión con medios de comunicación:
“Les ardió a muchas comunicadoras que no hay una mujer invitada. Díganle al general, que es el que invitó… Ya si no las invitan porque no importen, es otra cosa”, comentó León Leyva.
De acuerdo con datos compartidos por el propio Santiago Nieto, las agresiones más frecuentes hacia mujeres periodistas incluyen amenazas, con 14.79 por ciento de los casos, seguidas por el descrédito y la estigmatización con 13.91 por ciento.
Estas cifras evidencian que la violencia de género en el ámbito mediático no solo persiste, sino que adopta diversas formas que afectan la labor informativa.
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Violencia de género y mujeres periodistas en la agenda de Santiago Nieto
El análisis presentado también señala que otras formas de agresión incluyen intimidación (10.36 por ciento), hostigamiento (9.47 por ciento) y campañas de desprestigio (8.88 por ciento). En menor proporción, pero igualmente relevantes, se han documentado agresiones físicas, acoso judicial y prácticas como el bloqueo informativo.
Se indicó que incluso actos como la vigilancia, el hackeo o la suplantación de identidad han sido registrados en contra de mujeres periodistas, lo que amplía el espectro de riesgos en entornos digitales y fuera de ellos.
Estas condiciones han sido consideradas como factores que limitan el ejercicio pleno del periodismo en condiciones de igualdad.
En este contexto, la postura de Santiago Nieto vuelve a colocar en el debate público la necesidad de fortalecer mecanismos de protección y reconocimiento para las mujeres periodistas, así como de atender la violencia de género como un fenómeno que incide directamente en la calidad democrática y en el acceso a la información.



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