El senador Agustín Dorantes sostuvo que los programas sociales deben evaluarse por su capacidad para mejorar las condiciones de vida y reducir la dependencia de los apoyos
Durante la sesión del Senado de la República en la que se evaluó la política social del país, en el marco del Segundo Informe de Gobierno federal, el senador Agustín Dorantes Lámbarri cuestionó que los resultados se midan principalmente por el monto de recursos distribuidos y el número de beneficiarios, en lugar de considerar cuántas personas logran superar condiciones de pobreza.
Los programas sociales no pertenecen a ningún partido político, ni son un favor del Gobierno. Los programas sociales son derechos financiados con el dinero que pagamos todas y todos”, afirmó.
Dorantes Lámbarri sostuvo que los apoyos son importantes y, para algunas familias, indispensables, pero planteó que deben funcionar como un punto de partida para mejorar sus condiciones de vida y no como un mecanismo permanente de dependencia.
“Porque el verdadero éxito de una política social no es que cada vez más personas dependan de un apoyo, por el contrario, que cada vez menos personas lo necesiten”, señaló.
El senador planteó que la reducción de la pobreza requiere políticas públicas que garanticen acceso a educación y salud, así como empleos formales y mejor remunerados, además de atender las condiciones de desigualdad que enfrentan distintos sectores de la población.
Como ejemplo, señaló que los resultados de la prueba PISA muestran que no es suficiente otorgar becas si los estudiantes carecen de infraestructura educativa, capacitación docente o las habilidades necesarias para incorporarse posteriormente al mercado laboral.
También cuestionó las condiciones del sistema de salud, al señalar que el acceso a los servicios no puede considerarse garantizado cuando las personas enfrentan dificultades para obtener medicamentos o tratamientos de manera oportuna.
En materia laboral, consideró necesario fortalecer la seguridad social, la capacitación y las oportunidades para jóvenes, mujeres y emprendedores.
Dorantes Lámbarri sostuvo que el informe presidencial debería reportar, además del monto de los recursos ejercidos y el número de beneficiarios, los cambios concretos en la vida de la población: cuántos jóvenes permanecieron en las aulas, cuántos pacientes recibieron sus medicamentos y cuántas personas accedieron a un empleo formal.
No queremos administrar la pobreza, queremos que cada vez menos familias necesiten un apoyo”, resumió.



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