Isaac Jiménez: Empleo débil y crédito bajo presión ¿Qué significa para mí?

Inicio » Isaac Jiménez: Empleo débil y crédito bajo presión ¿Qué significa para mí?

Menos empleos y menor actividad industrial reducen la capacidad de pago, mientras el mayor endeudamiento eleva la vulnerabilidad de los hogares.

El primer semestre de 2026 muestra una economía mexicana que pierde ritmo. No es un desplome, pero sí un enfriamiento claro que conviene no ignorar.

La creación de empleo formal se moderó de forma notable: el IMSS registró apenas 262 mil 628 nuevas plazas entre enero y junio, menos de la mitad de las necesarias para mantener el ritmo histórico. El crecimiento anual de afiliados quedó en 2.0%. Al mismo tiempo, la ENOE reportó en junio una caída de cerca de 320 mil personas ocupadas y una tasa de desocupación de 2.9%, con la informalidad cerca del 55%.

A esto se suma la debilidad en la actividad productiva. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) retrocedió 0.3% mensual en mayo, impulsado por una caída de 0.8% en las actividades secundarias (industria), donde la construcción bajó 3.7% y las manufacturas mostraron contracciones anuales cercanas a 1.5%. Los servicios y el comercio resistieron mejor, pero no compensaron del todo el freno industrial.

En paralelo, el crédito al consumo —especialmente las tarjetas— siguió expandiéndose, pero la cartera vencida también subió de forma significativa, con alzas en impagos superiores al 35% anual en algunos segmentos, según el Banco de México.

Estos elementos se refuerzan: menos empleos y menor actividad industrial reducen la capacidad de pago, mientras el mayor endeudamiento eleva la vulnerabilidad de los hogares. El sistema financiero permanece sólido y el desempleo abierto sigue siendo relativamente bajo. Sin embargo, el margen se ha estrechado, con un crecimiento esperado para 2026 alrededor del 1%.

Como recordaba el economista Joseph Schumpeter, los ciclos forman parte de la naturaleza misma del desarrollo económico en las economías de mercado: periodos de expansión y de moderación son inherentes al proceso de ajuste e innovación. Reconocerlos ayuda a actuar con mayor realismo.

En este contexto, la recomendación es clara: aunque su ingreso se mantenga estable hoy, sea precavido con los créditos personales. Evite acumular saldos en tarjetas, priorice el pago de las deudas más caras y no destine crédito a gastos no esenciales. La prudencia no es pesimismo; es una respuesta racional a señales que ya están a la vista.

Post navigation

Leave a Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *